La Coctelera

feminismo

humanidad=igualdad

22 Marzo 2009

IGUALES EN LA DIFERENCIA

Mujeres y hombres somos genéticamente distintos; las mujeres tenemos cromosomas sexuales XX y los hombre, XY.
Resulta muy importante tener en cuenta que todos los seres humanos (todos) tenemos desde la concepción y hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. Pasada la octava semana de vida fetal, los diminutos testículos del feto masculino empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que «impregnan» los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al tipo masculino. De esta manera, por ejemplo, el centro cerebral que denominamos técnicamente la zona del «impulso sexual» dobla su tamaño en el cerebro masculino.
Al nacer, todos tenemos o bien circuitos masculinos o bien circuitos femeninos. Como el cerebro femenino no se ha visto expuesto a tanta testosterona, las niñas nacen con circuitos femeninos en los que algunas zonas son más grandes y otras más pequeñas que en el cerebro masculino. Así que lo fantástico de la genética esta en saber que TODOS LOS EMBRIONES EN UN PRINCIPIO SON FEMENINOS.

Todos los científicos saben ahora que la «forma biológica por defecto» en la naturaleza es la femenina. Además de esto, hay un período muy interesante que denominamos pubertad infantil: tras el nacimiento, la testosterona en los bebés de sexo masculino aumenta muchísimo durante los primeros seis o nueve meses y luego se ralentiza de nuevo. Mientras que, en las niñas, se produce una pubertad infantil que dura hasta los dos años y los ovarios liberan mucho estrógeno al cerebro. Es un período nuevo del que todavía no sabemos muchas cosas, sobre todo en lo referente a las consecuencias conductuales, porque es difícil hacer que una niña de dos años se esté quieta en un escáner o resonancia magnética.

Lo importante a tener en cuenta de nuestro orígenes como seres vivos está en saber que ni los circuitos cerebrales ni las hormonas nos convierten en lo que somos, no crean nuestro yo, aunque el yo surge de la actividad del cerebro. Las hormonas nos hacen tender hacia cierta conducta, pero no necesariamente hacen que dicha conducta tenga lugar. El destino de la biología es como una base: tenemos circuitos cerebrales y una corteza que alberga todo tipo de pensamientos y reflexiones. Cada vez aprendemos más y esto repercute sobre nuestro sistema límbico, por ejemplo, y cuando las hormonas actúan con fuerza, nos predisponen a ciertas conductas. Nuestra corteza puede escoger cuál de estas conductas activar. Es decir, la biología no marca totalmente nuestro destino, pero sin duda nos predispone hacia ciertas conductas, pensamientos y sentimientos.

Fuente: Louann Brizendine Neurobióloga-Universidad de California
Web académica de Louann Brizendine en la Universidad de California.

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Beatriz

Beatriz dijo

Enhorabuena por este artículo. por fín la ciencia la escriben también mujeres que dan respuestas técnicas a preguntas inmemoriales. Me gusta eso de que al principio era el verbo y el verbo era mujer porque me permite soñar con que tal vez el embrión de lo bueno que hay en la gente también es femenino.

En épocas convulsas en que los días que transcurren nos arrancan trozos de vida, he visto como siempre hay una mujer- al menos una mujer-, que ejerce y conjuga la generosidad suprema. A veces incluso desde el engaño consciente, o desde la posible manipulación de quien conoce y y usa de esta generosidad absoluta que regalamos en forma de cheque en blanco a quien -tal vez- menos se lo merece.
Puede ser en forma de un aplauso solitario, de una autoinmolación de la propia salud, de un seguimiento más allá de lo políticamente correcto. Seguro que nunca será lo suficientemente agradecido por lo que supone de sacrificio en el altar de la testosterona.

Ojalá no nos utilicen. Ojalá no nos abandonenen. Ojalá no nos engañen. Ojalá no nos manipulen. Ojalá no nos mientan. Ojalá no nos acaben dejando solas.

Ojalá no nos empleen como escudo tras el que se protege impoluta la imagen de un líder que acepta el sacrificio fríamente.

Ojalá todo lo bueno que damos no se vuelva en nuestra contra.

Todo el mundo debe poder equivocarse. o acercertar. Todo el mundo debe poder elegir y plantear su elección.
Pero nadie debe ser herido por su propia generosidad.

Besos. Feliz día, mujeres maravillosas. Y hombres maravillosos con los que compartimos camino. De eso se trata ¿no?

27 Marzo 2009 | 12:03 PM

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Sobre mí

Creo que soy una idealista que a pesar de todo sigo creyendo en que el ser humano es esencialmente bueno. La maldad, a veces, viene dada entre otras muchas cosas, por la crianza, la falta de información y la escasez de curiosidad para ir en busca de la verdad que es la que nos permite el poder pensar por propia iniciativa. Me encanta escribir, por eso me he hecho periodista en estos últimos años... Soy socialista mayor, aunque yo diría que no demasiado. Me he movido en un mundo de hombres toda la vida lo que me ha hecho tomar conciencia social e inclinación por el feminismo no radical. Ahora lucho desde mi asociación juntamente con compañeros varones para que las desigualdades se vayan haciendo cada vez más extrañas en un mundo que espero mejor en un futuro que, descorozonadoramente, visibilizo aún muy lejano.

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