¿Quién mató a Jesucristo?
Los mismos que mataron a Jesús lo volverían a matar hoy si esto les fuese posible. Después de tantos cientos de años seguimos sin tener claro quien mató a Jesús ni porqué lo hicieron....
Se llamaba Jesús de Nazaret. Perteneció a una familia judía sin relieve social, en una aldea de pocos habitantes y recursos donde todos se conocían por nombre y apodo.
Trabajó, como su padre, de chapuzas, y un día lo abandonó todo para predicar el Reino de los Cielos. Fue un rebelde. Un inconformista.Un revolucionario. Viajó y predicó por todo su país.
Se rodeó de pobres, prostitutas y marginados. Y asustó al poder establecido. Y se creó muchos enemigos. Y muy poderosos
Su comportamiento, prédicas, amistades y modos de vida resultaron irritantes para quienes tenían fuerza y poder. Un escándalo.Ni su propia familia le entiende, y lo toma por loco.
Jesús vive en un ambiente tenso y rodeado de conflictos, pero el que termina costándole la vida es el que le enfrenta a las autoridades judías de su tiempo. Y es que, como todo profeta, además de anunciar el Reino, denuncia las injusticias.
Hay un evidente choque de intereses entre las autoridades religiosas judías y Jesús, que termina haciéndolos enemigos a causa de la ley, del templo y del dinero.
El Templo de Jerusalén era la institución más importante de Israel.Representaba la fuente de ingresos más importante de la ciudad y de él vivían la aristocracia sacerdotal, los clérigos y una multitud de empleados de distintas categorías. Un auténtico emporio económico y símbolo sagrado, que recibía las ofrendas y los sacrificios de todos los israelitas. Jesús lo atacó directamente expulsando con un látigo a los vendedores. Para él, el templo es «casa de oración» y no plaza de abastos. Desde ese momento deciden acabar con él.
Y, por último, Jesús se hace enemigos por su crítica constante y mordaz al dinero y a la riqueza. Para el Nazareno, el dinero no es compatible con Dios. «No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt. 6, 24). Además, no sólo predica la pobreza. Es pobre y vive como un pobre.
En definitiva, la doctrina que Jesús predica y vive se distancia tanto de la interpretación tradicional de los jefes legítimos (sacerdotes) y de los maestros espirituales (fariseos) que no sólo resulta «blasfema», sino que dinamita las bases mismas del poder político-religioso. Pone el sistema patas arriba.
Las autoridades judías no se quedaron de brazos cruzados. Lo despreciaron, lo calumniaron, lo tacharon de «comilón, borracho, perturbado mental, embaucador» y lo persiguieron. Y buscaron la manera de quitarse de en medio al profeta de Galilea como fuese.
Jesús lo sabía. Sabía que corría peligro y, de hecho, tomó precauciones.Pero uno de los suyos estaba decidido a traicionarlo. Judas, decepcionado porque Jesús no se comportó como un Mesías político para liberar al pueblo judío del yugo romano, le entregó con un beso. Por el precio que se pagaba por un esclavo: 30 denarios de plata