Carta abierta a eso que han dado en llamar Conferencia Episcopal
Andaba yo estos días un tanto indignada y desorientada por la carta que los altos representantes del clero nos han dirigido a tod@s recomendándonos a quien debemos y a quien no debemos votar. Y hete aquí que me encuentro con esta carta de Aristóteles que me viene como anillo al dedo y que procedo a enviar a los autores de la fachendosa carta de recomendación, recomendativa recomendatoria,obispal.
La virtud, según Aristóteles
Hay que añadir aún que de muchas maneras puede uno errar, pues el mal, como se lo representaban los pitagóricos, pertenece a lo infinito, y el bien a lo finito, y de una sola manera es el acierto. Por lo cual lo uno es fácil, lo otro difícil: fácil el fallar la mira, difícil el dar en ella. Y por esto, en fin, es propio del vicio el exceso y el defecto, y de la virtud la posición intermedia:
"Los buenos lo son de un modo único, y de todos modos los malos."
La virtud es, por tanto, un hábito selectivo, consistente en una posición intermedia para nosotros, determinada por la razón y tal como la determinaría el hombre prudente. Posición intermedia entre dos vicios, el uno por exceso y el otro por defecto. Y así, unos vicios pecan por defecto y otros por exceso de lo debido en las pasiones y en las acciones, mientras que la virtud encuentra y elige el término medio. Por lo cual según su sustancia y la definición que expresa su esencia, la virtud es medio, pero desde el punto de vista de la perfección y del bien, es extremo.
Dato estadístico: El 80% de los votantes del PSOE se declara creyente y de estos, el 30% mienbro activo de la Iglesia Católica